Un collage de recuerdos que sabe a tienda de barrio, conversación en la esquina y música sonando desde una rockola lejana. La icónica Poker fría, las monedas marcadas por el tiempo, el chocorramo compartido entre amigos y los pequeños símbolos de la vida cotidiana colombiana construyen una pieza cargada de nostalgia y carácter.
Vestirla es cargar encima una postal emocional del país: auténtica, callejera y profundamente colombiana.

















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